Señal de alerta

El otro día hablaba con alguien sobre cómo desde hace un tiempo me cuesta dejar que la gente “entre” en mi mundo. No es que sea imposible, pero tengo que reconocer que es complicado. Tampoco es un capricho, es algo que simplemente se dio asi, que hoy acepto y que tampoco trabajo mucho en cambiar, tengo que reconocerlo. No siento que me joda del todo, salvo en determinadas situaciones.

A mi entender, el 90% de la gente, defrauda. Me cuesta abrirme y decir lo que siento (salvo en contados casos) cuando estoy en una situación que puede generar un riesgo. De hecho, cuando algo de ese estilo se me escapa, no puedo evitar ponerme a la defensiva. Generalmente ni lo demuestro, es algo interior, de replantearme yo el motivo por el cual dije o hice tal cosa y al rato pasa. Como si una señal de “Alerta” se activara.

Tengo suerte y estoy rodeada de gente que sí me conoce a fondo. En algunos casos como si lo hicieran de toda la vida. Esos que lograron llegar, que confío y que son parte importante actualmente de una forma u otra.

Lo loco, es que no lo veo como un defecto. Lo pienso y llego a la conclusión de que es simplemente defensa. Esperar que realmente la relación (de amistad o del tipo que sea) sea justamente, real. Y la cuestión es que generalmente termino comprobando que hago bien. La gente dice muchas cosas sin pensar en el valor que una palabra tiene. Yo no.

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