Mi nuevo autoregalo

Creo que ya muchos saben que venía con ganas de hacerme un nuevo tatuaje hace algo así como un año. A los 18 me hice uno en el vientre, del lado derecho. Me acuerdo todavía como si fuera ayer la ansiedad e intriga que sentía cuando iba y cada minuto que me estuvieron tatuando. Fue cerca de la Bond (no en la galería) y mientras el chico me daba charla para que no pensara, en la TV estaba el programa “Cupido” de Much Music. Salí feliz, contenta con el resultado y sabiendo el profundo significado que tenía para mi ese angelito que ahora era parte mía.
Llegué a casa y sabía que era el momento de ir y decirle a mi viejo: “Mirá Pá, me tatué“, algo que muy probablemente no le iba a alegrar el día. Podría haberlo ocultado, pero no tenía sentido. Primero porque no tenía 13 años, y segundo porque por suerte, mas allá de lo que opinara mi familia, jamás evitaron que yo hiciera lo que tenía ganas. La reacción fue: “Mirá… que lindo. Y sale, ¿No?“.
Nunca volví a pensar en el tema, o en si ese era el primero de cuarenta. Como ya les conté, para mi los tatuajes tienen que tener un significado importante. Finalmente me dieron ganas, lo pensé varios meses y fui.
Bah, fuimos. Acompañada de dos amigos como soporte psicológico (uno de los cuales terminó tatuándose después de mi) entré, esperé que me llamara el chico que atendía y le expliqué lo que quería. Creo que le repetí la palabra como 5 veces, por el miedo que tenía a que la escribieran mal. Me mostró tipografías, vimos tamaños y al ratito estaba todo decidido.
Infaltable el salir a fumar un cigarrillo hasta que me llamaron para calmar la ansiedad.
Todos me preguntan si dolió. El tatuaje duele en proporción al hueso que tengas en la zona. El primero fue en un lugar donde ni se siente. Éste sabía que algo iba a joder porque era en la espalda e incluía la columna. No me equivoqué
. No es un dolor insoportable, se aguanta. Si bien apretaba las manos fuerte para no sacudirme y que me tatuaran la oreja, era al mismo tiempo… lindo. “Dolor placentero” que le dicen. Por suerte Gastón aparte de ser un groso tiene paciencia, y me preguntaba constantemente como iba. “Mmffsbien” era la respuesta. Lo único que pensaba era en lo contenta que estaba.
Lo otro que me preguntan es el lugar. Fue en Small Dagger. Pueden conocerlos mas en el grupo de Facebook.
Ya está. Mi espalda dice “Gratitude”. I’m happy.

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