
Para que no se diga que Facebook no sirve para nada che. Resulta que un tipo recibió una solicitud de amigos que decía: “Agregar a Pablo Cortés como amigo?”. Fue ahí cuando Giglio Pascal Cortés Ramírez, un chileno de 35 años, aceptó. Era su hijo Pablo, de 14, a quien no veía desde hacía 13 años.
Cuenta que se puso nervioso, dudó por no saber si era realmente su hijo. De hecho, no lo aceptó. Se fue a dormir, no pudo, pensaba en la cantidad de preguntas que le haría el, si era su hijo (no sé que esperaba, ejem…). Pasó cuatro días con miedo a los reclamos (merecidos) por parte de su hijo, y finalmente aceptó la solicitud.
Al otro día Pablo le escribió un mensaje diciendo: “Alo, ¿cómo has estado?” y desde ese momento chatean e intercambian e-mails. Obviamente, con planes de conocerse.
Todo un “Gente que busca gente” a lo Web 2.0. Volvé Bagnato, es una nueva era (?). (Bagnato era?)
Fuente: Clarín


Gabriel — Diciembre 21, 2008 @ 3:53 pm
UPA! que lindo enserio
bueno, como toda herramienta tiene sus buenos usos y tambien los malos… como todas las exitentes que ocupa un lugar en el espacio (¿?)
Que noticias mas.. como.. es dificil de explicar! Que raro debe ser!
Isabel — Diciembre 21, 2008 @ 4:13 pm
jajaja si, me imagino que si. Debe ser rarisimo, no puedo imaginarme que sentiran :s