Días que se dan vuelta
Esos días que son como una montaña rusa. Lo arrancás bien, con todas las pilas. Al rato algo te tira para abajo. Volvés a ponerle pilas. Te lo vuelven a tirar para abajo. Empezás a sentirte uno de esos resortes de colores de cuando éramos chicos, te cansás y te dejás ganar por el mal humor.
De golpe, en medio de todo este mareo, alguien te hace reir. Llueve (me gusta la lluvia). El random tira temas hermosos en lugar de bajoneros. Solucionás un problema que tenías que solucionar en estos días. Te das cuenta de que al día siguiente es feriado. Le contás a alguien algo que ni vos entendés pero curiosamente lo entienden. Te sentís menos loca. El colectivo tarda pero vos vas cantando como si estuvieras sola. Tomás un café en buena compañía. Cerrás la noche disfrutando la cerveza que te ganaste en buena ley. Te pegás una ducha que te saca todo el frío de la caminata bajo la lluvia. Ponés música. Volvés a cantar. Hablás con alguien y te reís toda la noche hasta que te duele la cara. No te das cuenta de la hora, son las 5 am, cerrás todo obligadamente para no perder el día siguiente y te acostás a ver algo en la cama, relajada, esperando que llegue el sueño. Ahi pensás: “Ja, fue un día genial”. Y es raro, porque al principio se veía venir todo lo contrario.
Ayer tuve un día asi.
Y una vez mas vuelvo a darme cuenta. Siempre pasan cosas. Pero las otras son las que valen la pena. Disfrutar los momentos chiquitos.

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