Si bien en un principio me negaba a caer en las redes de Facebook, ya saben que no lo logré. Y lo que comenzó con un: “a ver que onda esto, que hacen tanto lío”, terminó con tener siempre un rato a la noche para jugar a mis juegos favoritos. Voy a contarles cuales son, porque sé que les interesa horrores.

Bowling Buddies: Como su nombre lo indica, es un bowling. Arrancás eligiendo tu personaje, como se va a ver, la ropa, y con cada juego ganás plata que mas adelante podés invertir en una nueva y decorada bola, o en nuevo vestuario. Por otro lado, depende que hagas, ganas diferentes trofeos.

Who has the biggest Brain: Juego para pensar. Se divide en cuatro partes (que varían en cada juego), y pueden ser por ejemplo, hacer cuentas, el juego de la memoria, adivinar el objeto mas pesado, o cuantos bloques ves en pantalla. Cuando terminás, te da un ranking, en el cual figuran cerebro de mono, de porrista, abogado o vendedor, entre otros.

Word Challenge: Siempre me gustaron los juegos de palabras. Se te dan una serie de letras con las que tenés que formar todas las palabras que se te ocurran. Si adivinas alguna de las mas largas, pasas a un bonus, que consiste en adivinar pero en este caso, el nombre de uno de tus contactos. Al igual que en el anterior, hay rankings dependiendo tu progreso.

Pet Society: Ahhh acá tengo mi mascotita. Lo primero es crear tu mascota como prefieras. Después te dan tu casita, que al principio no es para nada pintorezca. Tiene juguetes, con los que jugas “mini-juegos” como saltar la soga, pasarse una pelota, o lanzar el frisbee.
Además, tenés que bañarlo (tiene una facilidad para ensuciarse el mugroso, increíble), y darle de comer. Podes ir al estadio y competir en una carrera de obstáculos con tus contactos, o ir a visitarlos a sus casas y jugar con ellos.
Por otro lado, tenes varios locales para comprarte nueva ropa, juguetes o muebles para equipar tu casa, que se va ampliando cuando tu mascota sube de nivel.
Bueno, esos son los culpables de que esté enviciada en Facebook. A ellos dirigan sus miradas acusadoras eh! Que yo no tengo nada que ver.











